Here’s one for the Spanish speakers.

If the form sounds familiar, it should. Folk musicians and poets all over the Spanish-speaking Caribbean have breathed new life into the décima, a 500-year-old poetic form. The poets often improvise, in competition with each other, in public. Imagine Tupac and Biggie making shit up on the spot, but with strict syllabic and metrical limitations, based on when a word is accented, or when a particular vowel sound shows up in the verse.

Among the oldest and most popular poetic forms in the Spanish language, the décima consists of ten lines, eight syllables per line, in an ABBAACCDDC rhyme scheme. In other words, the poem allows for a poet to move a concept to one end, and then snap the poem’s internal logic back into place like a rubber band. When done correctly, whether the poet is a Nobel laureate or a jibaro battle rhymer from Puerto Rico, the décima makes for some crazy insightful declarations on love, war, politics, or the other poet.

Among its most gangster literary practitioners was the Mexican poet Xavier Villarrutia. And among his most famous décimas are the ten below: Décimas de Nuestro Amor. Love poems. Sweet and kissyface, right? Yeah, no. Villaurrutia’s poetic preoccupation was with death, shadow, and passage from one world to the next. These love poems are no exception: as a homosexual man living in Mexico in the early 1900’s, love poetry in the shadows is entirely political…and entirely risky, physically and spiritually. Something to consider the next time you hear someone confessing love in a poem: what’s the risk, the real actual physical risk, in saying and being and loving the object of your affection? What is unrequited love when there is danger in loving? What do personal stakes add to the poems?

For those readers who are English dominant, but want to understand what is happening here, I’ll provide the translation of section 1 from Robert McKee Irwin, author of the critical essay “As Invisible As He Is: The Queer Enigma of Xavier Villaurrutia.”

The rest, you’ll have to work for.

“I prohibit myself
from revealing our secret,
from saying your full name,
or from writing it when I write.
Your prisoner, I live
searching for you in the shadowy
cavern of my agony.
And when I alone invoke you,
in the dark stone I touch
your impassive company.”

Bananas!

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Décimas de nuestro amor

I
A mí mismo me prohibo
revelar nuestro secreto
decir tu nombre completo
o escribirlo cuando escribo.
Prisionero de ti, vivo
buscándote en la sombría
caverna de mi agonía.
Y cuando a solas te invoco,
en la oscura piedra toco
tu impasible compañía.

II
Si nuestro amor está hecho
de silencios prolongados
que nuestros labios cerrados
maduran dentro del pecho;
y si el corazón deshecho
sangra como la granada
en su sombra congelada,
¿por qué dolorosa y mustia,
no rompemos esta angustia
para salir de la nada?

III
Por el temor de quererme
tanto como yo te quiero,
has preferido, primero,
para salvarte, perderme.
Pero está mudo e inerme
tu corazón, de tal suerte
que si no me dejas verte
es por no ver en la mía
la imagen de tu agonía:
porque mi muerte es tu muerte.

IV
Te alejas de mí pensando
que me hiere tu presencia,
y no sabes que tu ausencia
es más dolorosa cuando
la soledad se va ahondando,
y en el silencio sombrío,
sin quererlo, a pesar mío,
oigo tu voz en el eco
y hallo tu forma en el hueco
que has dejado en el vacío.

V
¿Por qué dejas entrever
una remota esperanza,
si el deseo no te alcanza,
si nada volverá a ser?
Y si no habrá amanecer
en mi noche interminable
¿de qué sirve que yo hable
en el desierto, y que pida
para reanimar mi vida,
remedio a lo irremediable?

VI
Esta incertidumbre oscura
que sube en mi cuerpo y que
deja en mi boca no sé
que desolada amargura;
este sabor que perdura
y, como el recuerdo, insiste,
y, como tu olor, persiste
con su penetrante esencia,
es la sola y cruel presencia
tuya, desde que partiste.

VII
Apenas has vuelto, y ya
en todo mi ser avanza,
verde y turbia, la esperanza
para decirme: “¡Aquí está!”
Pero su voz se oirá
rodar sin eco en la oscura
soledad de mi clausura
y yo seguiré pensando
que no hay esperanza cuando
la esperanza es la tortura.

VIII
Ayer te soñé. Temblando
los dos en el goce impuro
y estéril de un sueño oscuro.
Y sobre tu cuerpo blando
mis labios iban dejando
huellas, señales, heridas…
Y tus palabras transidas
y las mías delirantes
de aquellos breves instantes
prolongaban nuestras vidas.

IX
Si nada espero, pues nada
tembló en ti cuando me viste
y ante mis ojos pusiste
la verdad más desolada;
si no brilló en tu mirada
Un destello de emoción,
la sola oscura razón,
la fuerza que a ti me lanza,
perdida toda esperanza,
es…¡la desesperación!

X
Mi amor por ti ¡no murió!
Sigue viviendo en la fría,
ignorada galería
que en mi corazón cavó.
Por ella desciendo y no
encontraré la salida,
pues será toda mi vida
esta angustia de buscarte
a ciegas, con la escondida
certidumbre de no hallarte.

-Xavier Villaurrutia

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